Ella, María, tenía solo 13 años cuando un hombre trató de abusar de ella, mientras acompañaba a su madre en la venta de comida en un puesto callejero.
A su madre no le gustaba dejarla sola, por eso la llevaba consigo. Pero ese día, un cliente le dijo a María que lo acompañara para pagarle a su madre la comida que compró. Como era conocido, lo siguió a una construcción en la que él trabajaba y ahí, trató de violarla.
Cuando llegó corriendo después de escapar del agresor, su madre al verla sangrar de la nariz y la boca dejó el puesto para llevarla al hospital para que la checaran, pues ella le dijo que la había golpeado en la cabeza muy fuerte.
Al llegar al hospital la revisan y le dicen que fueron solo golpes leves. María está tan enojada y asustada, al igual que su madre, y por ello deciden ir a la policía para denunciar al agresor.
Estando en el Ministerio Público de un municipio cercano a Monterrey, en Nuevo León (el Estado de Progreso), María es llevada por dos hombres a un privado para "interrogarla" y le dicen a la madre que debe esperar afuera.
Aunque su madre no se siente cómoda con esto y observa en su hija la carita de miedo, no le queda de otra más que hacer lo que le piden los policías.
Después de cuarenta minutos María sale sin llorar, sin expresión en su cara. Los dos policías le dicen a la madre que después del "interrogatorio han determinado que no hay pruebas ni delito que perseguir". Son de esos policías que todavía interrogan a las víctimas en lugar de tomarles declaración.
María le dice a su madre que ya quiere irse a casa. La niña le dice a su madre que los policías abusaron de ella: los dos. Ella está sangrando, era virgen. La quiere llevar al hospital para que le den algo y que no quede embarazada, pero María no se quiere mover de su cama, en donde está acostada en posición fetal.
En menos de un mes, al salir de la escuela, los dos policías que la violaron van por ella a la salida de la escuela. La llevan en la patrulla y le dicen que si no hace lo que ellos le ordenan van ha meter a la cárcel a su mamá y su hermanito será llevado al DIF. A ella la van ha matar.
Ella obedece sin preguntar. La llevan a un antro en las afueras de la ciudad y le dicen qué es lo que tiene que hacer. De ahí, al acabar la jornada de "trabajo" la llevan a una casa donde hay otras niñas y mujeres jóvenes. Algunas ni hablaban Español y otras vienen de países del sur de América. En esa casa había como 15 niñas y jóvenes. María conoció varias casas con muchas otras niñas.
Con guardias y sirvientas que las cuidan día y noche, que las llevan a diferentes antros cada noche y las regresan al amanecer. Que les compran ropa y les "pagan" entre 200 y 400 pesos por noche, "más las comisiones que te vas ganando si haces que los clientes tomen mucho alcohol o consuman drogas que ahí venden".
Un año y medio después, pide permiso de llamar a su madre. La mujer lleva meses enferma "de los nervios" para lo cual el médico le ha dado un medicamento para tranquilizarse.
Cuando María habla con su madre le dice que está bien, que no se preocupe por ella y que le va ha enviar un dinero para ayudarla.
Poco tiempo después María se escapa de uno de los antros y llega a su casa. Ya es otra, tiene casi 15 años, tiene el cabello teñido, un tatuaje grande en la espalda y ropa de mujer adulta.
Su madre le pide que se quede, que ya no se vaya, pero María no se va ha arriesgar ha que los policías cumplan sus amenazas. Además gana buen dinero y ya ha aprendido ha bailar bien.
La madre quiere que le regresen a su niña, pero esa niña ya no existe. Se la robaron unos hombres que ahora la explotan sexual y laboralmente.
Ella parece contenta. Me cuenta todo como una historia y me dice que no va ha decirle nada a la Policía, que solo me lo cuenta a mi para que lo sepa.
Yo hablaba con ella sobre prevención de enfermedades de transmisión sexual, de embarazos no deseados, y de la posibilidad de que regrese si algún día quiere dejar esa vida que le han impuesto.
María, una niña víctima de Trata de Personas, una niña desechable que antes de los 20 años seguro ya será utilizada por esa u otra red de Tratantes para enganchar a más víctimas; una niña que vive con un alto riesgo de contraer enfermedades de transmisión sexual o de embarazarse sin desearlo. Una niña que aprende que puede ganar "dinero fácil". Una de tantas niñas invisibles y desechables.
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