Instituciones públicas que no funcionan; funcionarias y funcionarios que solo sacan la chamba con el menor esfuerzo, que no quieren hacer algo que pueda poner en riesgo su puesto; programas desarticulados con buen presupuesto que no dan resultados; reportes de programas que simulan cifras o solo esconden aquello que no pueden decir que hicieron; la transparencia y la rendición de cuentas como parte de la simulación. Todo es parte de este sistema bien diseñado para que sigamos con la manía del "NO SE PUEDE" o "ESO NO ME TOCA A MI".
Presupuesto si hay: cerca de 9 mil millones de pesos para trabajar por la equidad para las Mujeres Mexicanas en este 2009. ¿Qué porcentaje de estas suma llega directamente a beneficiar a las mujeres, a sus hijos e hijas? Nadie lo sabe. Ni las diputadas que asignaron el presupuesto, ni las ciudadanas o ciudadanos que pedimos esta información.
El Presidente Calderón prometió en su campaña que podríamos saber en qué se aplicaba cada peso que pagáramos de impuestos, pero no lo ha podido realizar. Si le pregunta ha sus Secretarios, ninguno de ellos podrá darle la respuesta.
Mientras tanto, en algún lugar del país, algunas mujeres llegarán ha solicitar ayuda después de haber sido violadas, una mujer es golpeada cada 8 minutos, 14 serán asesinadas hoy, como en promedio cada día, solo por el hecho de ser mujeres.
Algunas de las mujeres que buscan ayuda para librarse de los malos tratos y de relaciones violentas encontrarán un institución privada, un refugio en el cual puedan ponerse ha salvo y desde ahí decidir qué pueden y quieren hacer. Y en ese proceso las acompañarán otras mujeres, que están intentando brindar servicios multidisciplinarios y especializados en atender y proteger a estas familias, cientos de ellas, que buscan vivir libres de la violencia.
Las mujeres que trabajan desde las Organizaciones de la Sociedad Civil (OSC) para atender a otras mujeres están siendo ignoradas por el Gobierno (en los tres niveles). Por ejemplo, si una OSC recibe financiamiento para dar servicios especializados a las mujeres que son víctimas de violencia, ese financiamiento, esos recursos que usted y yo pagamos con nuestros impuestos, no pueden ser utilizados para contratar a estas especialistas por nómina, es decir que no tendrán acceso a las prestaciones que marca la Ley Federal del Trabajo. De tal suerte que la OSC se ve obligada a violar una Ley Federal en detrimento de las mujeres (en su mayoría) que trabajan ahí.
Además, no solo es para ellas un trabajo, es una misión en la que en ocasiones arriesgan sus vidas frente a algunos agresores que, como bien dice Gavin De Becker, son capaces de asesinar.
Y si no me cree, puede visitar cualquiera de estos centros para mujeres, y cualquier mujer que trabaja ahí le podrá contar del miedo que ha sentido al acompañar a alguna mujer a un centro de salud para realizarse un dictamen médico, o a un juzgado para solicitar una orden de protección, o para presentar una denuncia.
Los agresores de mujeres cuentan con más protección por parte del Estado Mexicano que las mujeres victimadas por esos hombres.
El Estado Mexicano, el Gobierno en sus tres niveles y los tres Poderes, está incumpliendo con varias Leyes y Convenios Internacionales y además, ejerciendo violencia contra las mujeres, a veces por negligencia, a veces por incompetencia, pero siempre por falta de voluntad política.
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