Aunque no soy economista me resultó muy comprensible la conferencia que dio Dan Pallotta en un evento de la Unión de Bancos Suizos.
Dan Pallotta, Empresario Social orgullosamente egresado de Harvard nos explicó las desventajas en las que trabajamos aquellos que nos dedicamos al bienestar social... solo para alimentar nuestro optimismo como dice Monsiváis.
Dan tiene muy claras las diferencias entre las obras de caridad y las empresas sociales. La caridad fue solo un recurso de los puritanos que fundaron los Estados Unidos en los años 1600, para no sentirse culpables de acumular riqueza. Así que se inventaron esto de hacer la caridad para "construir su castillito en el cielo".
Yo he mencionado antes que trabajar por los derechos de las personas vulneradas por un sistema inequitativo (que no todas son vulnerables per se), no es una obra de caridad, es un trabajo de justicia social que tiene repercusiones políticas y económicas.
Sin menospreciar a quienes hacen obras de caridad, que siempre caerán bien para satisfacer necesidades urgentes de muchas personas, es importante comprender que hay asuntos públicos que no deben ser tratados como obras de caridad.
Por ejemplo, en Nuevo León, hubo una vez no hace muchos años un gobernador que le dijo al Patronato de Bomberos que como son una organización sin fines de lucro, pues que el Estado ya no les daría los recursos que les daba antes. ¿Y Protección Civil que dijo? pues nada, calladita se ve más bonita para que no le corran de su chamba, y de la Ley de Protección Civil, ya ni hablamos.
Siguiendo ese ejemplo, si a alguna persona se le quema la casa, pues ya tendrá que ir viendo quién, por caridad, le ayude para apagar el fuego, pues el Gobierno de N. L. no cumple su responsabilidad.
Por qué no podemos saber qué cantidad de nuestros impuestos se van para atender programas que promuevan el desarrollo social y económico de nuestro país; por qué el gobierno no puede aportar recursos públicos para contratar a una Organización de la Sociedad Civil que atiende a mujeres vícitmas de violencia (un delito) y si puede contratar a una empresa que recoge la basura de las calles.
Por qué si darle dinero a las empresas que son rentables cuando están en quiebra y no a aquellas que generan beneficios para la población vulnerada por la violencia estructural. Entiendo que las empresas que tienen fines de lucro tienen que ganar dinero, para eso se hicieron, pero, ¿por qué no darle la misma oportunidad a las empresas sociales sin fines de lucro? Después de todo, hacen en buena medida aquello que el Estado no logra hacer por incompetencia, por negligencia, por simple falta de voluntad.
Solo basta un dato para entender lo inequitativo del sistema económico. Walt Disney gastó en publicidad 2,278,800,000 millones de dólares en el año 2005, mientras la organización Save The Children gastó 6,420,000 dólares en el año 2004 para promover sus servicios y programas en beneficio de las niñas y los niños más olvidados.
Coincido con Dan: la avaricia del sistema económico munidal y nacional que nos aqueja no solamente es inmoral y sin ética, es además incorrecto.
Recomiendo mucho el libro de Dan Pallotta "Uncharitable". Y por supuesto, les paso la dirección de su sitio en internet: http://www.danpallotta.com/
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