lunes, 1 de febrero de 2010

AVATAR

Me ha parecido magnífica la técnica cinematográfica, me han parecido maravillos los efectos especiales. Los comentarios de la gente al salir: "me daban ganas de meterme a ayudarles", "si,  de hacer algo"; "qué coraje y frustración sentí"; "claro es ficción".

Si no las has visto, por favor no sigas leyendo, para no arruinarte la función. Mejor la ves y luego lees. Pero si ya la viste...

¿Será ficción? Porque a mi me ha recordado lo que en México hemos hecho con los Pueblos Indígenas, lo que las grandes empresas y los monopolios hacen con las tierras de los que no tienen voz; me ha recordado lo que Estados Unidos ha hecho con los Palestinos, con los Irakis, en Afganistán, en Africa.

Me recuerda mucho lo que nos hacen a todos y todas las transnacionales con tanto alimento chatarra pues no les importa la salud y el buen desarrollo de nuestros niños y niñas; lo que nos hacen con la publicidad para el consumo indiscriminado que genera basura de todo tipo que está inundando no solo nuestra Madre Tierra sino también el Espacio con los satélites chatarra; me recuerda lo que nos hacen los laboratorios médicos con tantas drogas que no sirven para nada útil pero que prohiben o hacen guerra sucia a la medicina herbolaria; me recuerda lo que nos hacen todos y todas aquellas que están acostumbrados a tener súbditos obedientes; a los que están acostumbrados a mentir, a creerse sus mentiras y exigir que todos y todas les creamos bajo amenaza de ser consideradas personas inservibles, anarquistas, desertores, traidores, estorbos para lograr sus intereses.

Escuché entre los comentarios que al Vaticano no le gustó la película y escuché a la gente replicando: ¡pues claro que no!

Cuando pregunté ¿y por qué no le gustó? empezó un desfile de ideas: que si el protagonista parecía un Cristo; que si la sacerdotisa era mujer; que si la Diosa Madre; que si las mujeres eran las que tienen mayor jerarquía para la toma de decisiones.

Entonces pensé ¡ah! pues claro que no le debe gustar mucho al Vaticano y supongo que tampoco mucho a los norteamericanos guerreros e imperialistas (que no todos lo son) o a los que producen y venden armamento (eso que les ganen con pura estrategia y palos les debe doler).

Intuición, magia, belleza, respeto, redes de comunicación entre todo ser vivo y la Madre Tierra, poder utilizado con sabiduría y amor.

La defensa de lo que es correcto, la defensa legítima del derecho a la tierra y a su cuidado, la defensa de la dignidad ante aquellos que piensan que son dueños de todo porque lo pueden comprar. La defensa buscando comunicarnos y haciéndonos entender. La defensa sin el uso de la violencia o si fuera necesario, cuando nada hay ya que perder, la defensa con toda la fuerza que se genera en la unidad de objetivos.

Avatar no es ficción, está sucediendo. Cada vez son más las personas que trabajan para construir comunidades seguras, justas y pacíficas. Y cada vez más las que estamos dispuestas a defenderla.


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