sábado, 19 de diciembre de 2009

Mas impuestos para el mal gobierno

Si pudiera creer en la violencia como estrategia para solucionar los problemas, tal vez me lanzaría a trabajar en alguna agencia de gobierno. Ahí si saben cómo ejercerla.

Pero como no puedo creer en ello, sigo en este esfuerzo por modificar un poco mi entorno, aunque se bien que es poco lo que puedo lograr ante la magnitud del problema.

Mi pareja me dice que debo dejar de tomar tan en serio las cosas o me voy a morir de tristeza. Yo creo que de tristeza no me moriré, pero si es verdad que me hace la vida algo complicada.

Yo quiero cuidar mi salud, mi bienestar, pero no se cómo hacerlo sin evadirme por completo en la frivolidad y el enajenamiento propio de la gente "normal": beber y comprar y estudiar y trabajar y beber y leer y comer y comprar...hasta volver a dormir.

Con estas confusiones y contradicciones me levanto a trabajar en estos primeros días del nuevo año. Y llego a la oficina y me encuentro con los asuntos pendientes para darme cuenta que todos los obstáculos para sacar adelante los proyectos están en las oficinas de gobierno.

Pueden ser trámites municipales o con la CFE, o con agua y drenaje...es increíble que en este país, con gobiernos tan corruptos (en los tres niveles y en los tres poderes) se les ocurra a las y los servidores públicos ponerse con aires de grandeza y superioridad.

Es increíble que una mujer en una agencia de gobierno me diga que no tiene por qué creer en mi palabra, solo porque ella, que trabaja en el gobierno, tiene que estar segura que yo no la engaño.

¿Habrán olvidado que ser servidores públicos implica atender y servir a la ciudadanía? ¿No les entrenarían para la buena calidad en el servicio?

Por como se comportan a mi me queda claro que no, es evidente que están felices de estar en su pequeño ladrillo, con su pequeña placa y su pequeño coto de poder.

Ahora, como están quebrados, el abuso viene en forma de nuevos impuestos: replaqueo, licencia de uso de edificación (que para su información, dicen ellos que no es lo mismo que el uso de suelo o el permiso de construcción), y así hasta que la gente no aguante más y salga a defenderse.

¿Cuales son entonces nuestras herramientas para defendernos? o deberíamos ya de hablar de armas para defendernos contra el mal gobierno.

La resistencia civil es una buena herramienta, siempre lo he creído. Pero luego de perder a Maricela Escobedo y a Olga Cariño y a tantas otras personas desaparecidas en 2010, siento una revoltura de estómago terrible.

Quiero resistir, quiero defender nuestro derecho a una patria que realmente sea patria. Pero cómo hacerlo sin llegar al martirio o a la auto inmolación. Tal vez sea buena idea irme de este país, y desde otra parte del mundo, escribir los atropellos, las burlas, las violaciones de todos los Derechos ejercidas por el mal gobierno.

Es una pena grande, de pronto siento que pierdo la esperanza. Pero no pasa nada, seguro mañana me construyo una...a ver si al gobierno no se le ocurre también cobrar impuestos por ello, ya que la represión no le está sirviendo de mucho.


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