domingo, 22 de noviembre de 2009

Revolución Pacífica

El Presidente Calderón ha hecho un llamado a la ciudadanía: necesitamos una Revolución Pacífica.

Y no me parece nada despreciable su idea. Muchas personas lo hemos venido pensando.

Yo estoy a favor de la Revolución Pacífica, la cuestión es cómo.

¿Será lo mismo, pero no igual, la Revolución Pacífica que la Resistencia Pacífica? La Resistencia Pacífica con la cual se logró la independencia de la India, ¿podría ser útil en México?  ¿De qué nos estaríamos independizando?

Para empezar se me ocurre, hay que independizarnos del sistema poílítico mexicano, que incluye el esquema económico que le mantiene engrasado. ¿Me pregunto que pasará si abiertamente decidimos no pagar impuestos a menos que nos digan en qué van a usar cada peso? Y si no lo usan en lo que nos dicen, pues ya está...que nos lo regresen. Finalmente es lo que hace Hacienda cuando hay sub ejercicio de los recursos públicos.

Luego cada grupo vulnerado por este sistema de cuarta (recordemos que nuevamente estamos en la lista de los ilustres países más corruptos del mundo) hará lo propio.

Por ejemplo, digamos, las mujeres, que somos más de la mitad de la población.  ¿Que pasaría si las mujeres decidimos ponernos en huelga? Cada una portará en su antebrazo una pañoleta o listón grueso de color morado para manifestar que está en huelga hasta que el Estado Mexicano no aplique la Ley de Acceso para las Mujeres a una Vida Libre de Violencia, sin excusas.

Así que si en tu ciudad, en tu comunidad, el Ministerio Público protege más a los agresores de mujeres, niñas y niños que a las víctimas o a las y los defensores que les acompañan, pues ya puedes usar tu listón y determinar cómo haces para llamar a la huelga a otras mujeres.

Y así como las Madres de Mayo en Argentina hicieron ver a los gobernantes y al mundo entero que ese grupo de mujeres no estaba de acuerdo en seguir creyendo en discursos y excusas, nosotras, las mexicanas, podemos exigir que se respeten y apliquen las leyes, pero con hechos y no con promesas. 

Nosotras, las mexicanas, acordemos y comprometámonos en ser actoras de esta Revolución Pacífica cuya meta será solamente la transformación de nuestro país: el buen funcionamiento de las instituciones públicas...sin excusas; el uso de los puestos de servidores públicos con sueldos sensibles a la situación del país, sin ostentaciones ni privilegios...sin excusas. 

Yo me sumo y si, me asumo revolucionaria. Así que desde ahora empezaré a convocar a la Revolución Pacífica.

¿Que pasará si las mujeres dejamos de hacer todo aquello que nos han dicho que debemos hacer por amor? Como cuidar a los esposos y a las y los hijos, a las personas ancianas, enfermas o discapacitadas? ¿Que pasará si dejamos de hacer de comer y limpiar la casa a menos que se nos pague? ¿Que pasará si las mujeres nos ponemos de pie? 

Qué pasará si decidimos gritar firmemente: YA BASTA de excusas. 

Hoy que se acabó la Navidad, me resuena en el alma aquello de "Por sus obras les conoceréis". Así que podemos ya hacerles saber a los y las políticas que solo votaremos por aquellas personas que representen, respeten y cumplan con lo que la ciudadanía les exigimos.

¿Se podrá? ¿Cuántos hombres y mujeres se sumarán? Tal vez así, sumándonos evitaremos sumirnos, como dice Galeano. ¿Se podrá? 

miércoles, 18 de noviembre de 2009

Sindrome de Indefensión Adquirida

Después de hablar con algunas compañeras que presentaron propuestas concretas a las Diputadas y Diputados del Congreso de la Unión, sobre los recursos públicos para el ejercicio 2010, hemos llegado a la conclusión de que presentamos síntomas del Síndrome de Indefensión Adquirida*, mientras otras compañeras presentan síntomas del Síndrome de Estocolmo*.

Y es que ahora nos salen con que si se logró mantener e incluso superar el monto de recursos para temas de Género, pero no se logró etiquetar mucho.

Es decir, que dinero si habrá, pero cada Secretaría podrá utilizarlo como le venga en gana. Sabíamos que, como cada vez que entran diputadas y diputados nuevos,  se eleva el riesgo de no lograr definir en qué se gastará el dinero, a forma de protegerlo, para que se gaste en lo que sabemos tiene impacto. Esto ha vuelto a pasar aún y cuando una buena parte del trabajo lo hicieron ciudadanas y diputadas  experimentadas en materia de Presupuesto y Género.

Nos han dicho que no se pudo etiquetar porque no se presentaron claras las propuestas. Si ustedes vieran en documento hecho por las expertas... Vergüenza les había de dar salir ahora con esas excusas.

Vergüenza de seguir buscando la forma de bloquear las acciones y peticiones ciudadanas. 

Y me acordé de las mujeres que le buscan el modo al marido, que andan de allá para acá pensando que en realidad él quiere cambiar (pues así lo manifiesta) que de verdad quiere que las cosas entre ellos funcionen. Me acuerdo de ellas porque si esta actitud la traducimos a la actitud del gobierno en sus tres poderes (y niveles) pues queda claro que nosotras, la sociedad civil organizada le seguimos buscando también el modo... ¡esperando que esta vez si cambie!

El desequilibrio de Poder genera, lo comprobamos nuevamente, el abuso por parte de aquellas personas que tienen en sus manos la capacidad de tomar determinaciones. Teniendo el sartén por el mango, nos siguen dando atole con el dedo. 

Ahora bien, ¿que hacer ante tal realidad? Por muy doloroso que sea, habremos de asumir que las y los políticos no tienen ni la menor intención de cambiar el sistema. Y si hubiera alguien que si lo esté intentando, queda nadando contra corriente en medio de la diarrea discursiva y las promesas cínicas incumplidas en cada sexenio.

Que si, que es importante el tema de la violencia contra las mujeres, que las mujeres somos lo máximo, que este y el otro tienen clarísimo que las mujeres somos más de la mitad de la población (y del padrón electoral)...que si, pero de acciones definidas, nada.

Encontramos Programas y Sistemas vacíos, incapaces de atender la magnitud de los problemas sociales, incapaces de llevar a cabo acciones a largo plazo. Más de 9,000 millones de pesos se invirtieron en el tema de Equidad de Género el años pasado, y mire usted si algo ha cambiado.

Alguna mujer, la que quiera usted buscar, que esté viviendo violencia en casa, en el trabajo, en la calle, si quiere tener acceso a la justicia, tendrá que hacer malavares para lograrla y en muchos casos dependerá de si ella tiene más poder e influencias que el agresor.

El agresor, los agresores, el Estado Mexicano que acaba de ser sentenciado por la Corte Interamericana de Derechos Humanos como culpable de algunos de los Feminicidios de Cd. Juárez; culpable, digo yo de omisión, de negligencia y de indolencia ante la violencia ejercida contra miles de mujeres, niñas, niños, personas de la tercera edad, personas discapacitadas.

El Estado Mexicano es culpable de complicidad. 

Si, las víctimas podemos presentar los claros síntomas de los Síndromes de Estocolmo, de Indefensión Adquirida y de Estrés Postraumático

¿Cuando estudiarán a los agresores? ¿Como estudiarles si son invisibles gracias a este sistema que han diseñado para protegerse? 

* Síndrome de Indefensión Adquirida: condición en la que culaquier persona que vive violencia,  no trata de escapar, sino de adaptarse, después de aprender por experiencias anteriores, que no hay escapatoria. 

* Síndorme de Estocolmo: mecanismo de defensa que desarrollan las personas al sentir temor extremo en una situación de violencia; estrategia activa de supervivencia ante los riesgos que implica abandonar al agresor.


Sobre la Caridad y Otras Confusiones

Aunque no soy economista me resultó muy comprensible la conferencia que dio Dan Pallotta en un evento de la Unión de Bancos Suizos.

Dan Pallotta, Empresario Social orgullosamente egresado de Harvard nos explicó las desventajas en las que trabajamos aquellos que nos dedicamos al bienestar social... solo para alimentar nuestro optimismo como dice Monsiváis. 

Dan tiene muy claras las diferencias entre las obras de caridad y las empresas sociales. La caridad fue solo un recurso de los puritanos que fundaron los Estados Unidos en los años 1600, para no sentirse culpables de acumular riqueza. Así que se inventaron esto de hacer la caridad para "construir su castillito en el cielo".

Yo he mencionado antes que trabajar por los derechos de las personas vulneradas por un sistema inequitativo (que no todas son vulnerables per se), no es una obra de caridad, es un trabajo de justicia social que tiene repercusiones políticas y económicas.

Sin menospreciar a quienes hacen obras de caridad, que siempre caerán bien para satisfacer necesidades urgentes de muchas personas, es importante comprender que hay asuntos públicos que no deben ser tratados como obras de caridad.

Por ejemplo, en Nuevo León, hubo una vez no hace muchos años un gobernador que le dijo al Patronato de Bomberos que como son una organización sin fines de lucro, pues que el Estado ya no les daría los recursos que les daba antes.  ¿Y Protección Civil que dijo? pues nada, calladita se ve más bonita para que no le corran de su chamba, y de la Ley de Protección Civil, ya ni hablamos.

Siguiendo ese ejemplo, si a alguna persona se le quema la casa, pues ya tendrá que ir viendo quién, por caridad, le ayude para apagar el fuego, pues el Gobierno de N. L. no cumple su responsabilidad. 

Por qué no podemos saber qué cantidad de nuestros impuestos se van para atender programas que promuevan el desarrollo social y económico de nuestro país; por qué el gobierno no puede aportar recursos públicos para contratar a una Organización de la Sociedad Civil que atiende a mujeres vícitmas de violencia (un delito) y si puede contratar a una empresa que recoge la basura de las calles.

Por qué si darle dinero a las empresas que son rentables cuando están en quiebra y no a aquellas que generan beneficios para la población vulnerada por la violencia estructural. Entiendo que las empresas que tienen fines de lucro tienen que ganar dinero, para eso se hicieron, pero, ¿por qué no darle la misma oportunidad a las empresas sociales sin fines de lucro?  Después de todo, hacen en buena medida aquello que el Estado no logra hacer por incompetencia, por negligencia, por simple falta de voluntad. 

Solo basta un dato para entender lo inequitativo del sistema económico. Walt Disney gastó en publicidad 2,278,800,000 millones de dólares en el año 2005, mientras la organización Save The Children gastó 6,420,000 dólares en el año 2004 para promover sus servicios y programas en beneficio de las niñas y los niños más olvidados.

Coincido con Dan: la avaricia del sistema económico munidal y nacional que nos aqueja no solamente es inmoral y sin ética, es además incorrecto.

Recomiendo mucho el libro de Dan Pallotta "Uncharitable". Y por supuesto, les paso la dirección de su sitio en internet: http://www.danpallotta.com/