El Presidente Calderón ha hecho un llamado a la ciudadanía: necesitamos una Revolución Pacífica.
Y no me parece nada despreciable su idea. Muchas personas lo hemos venido pensando.
Yo estoy a favor de la Revolución Pacífica, la cuestión es cómo.
¿Será lo mismo, pero no igual, la Revolución Pacífica que la Resistencia Pacífica? La Resistencia Pacífica con la cual se logró la independencia de la India, ¿podría ser útil en México? ¿De qué nos estaríamos independizando?
Para empezar se me ocurre, hay que independizarnos del sistema poílítico mexicano, que incluye el esquema económico que le mantiene engrasado. ¿Me pregunto que pasará si abiertamente decidimos no pagar impuestos a menos que nos digan en qué van a usar cada peso? Y si no lo usan en lo que nos dicen, pues ya está...que nos lo regresen. Finalmente es lo que hace Hacienda cuando hay sub ejercicio de los recursos públicos.
Luego cada grupo vulnerado por este sistema de cuarta (recordemos que nuevamente estamos en la lista de los ilustres países más corruptos del mundo) hará lo propio.
Por ejemplo, digamos, las mujeres, que somos más de la mitad de la población. ¿Que pasaría si las mujeres decidimos ponernos en huelga? Cada una portará en su antebrazo una pañoleta o listón grueso de color morado para manifestar que está en huelga hasta que el Estado Mexicano no aplique la Ley de Acceso para las Mujeres a una Vida Libre de Violencia, sin excusas.
Así que si en tu ciudad, en tu comunidad, el Ministerio Público protege más a los agresores de mujeres, niñas y niños que a las víctimas o a las y los defensores que les acompañan, pues ya puedes usar tu listón y determinar cómo haces para llamar a la huelga a otras mujeres.
Y así como las Madres de Mayo en Argentina hicieron ver a los gobernantes y al mundo entero que ese grupo de mujeres no estaba de acuerdo en seguir creyendo en discursos y excusas, nosotras, las mexicanas, podemos exigir que se respeten y apliquen las leyes, pero con hechos y no con promesas.
Nosotras, las mexicanas, acordemos y comprometámonos en ser actoras de esta Revolución Pacífica cuya meta será solamente la transformación de nuestro país: el buen funcionamiento de las instituciones públicas...sin excusas; el uso de los puestos de servidores públicos con sueldos sensibles a la situación del país, sin ostentaciones ni privilegios...sin excusas.
Yo me sumo y si, me asumo revolucionaria. Así que desde ahora empezaré a convocar a la Revolución Pacífica.
¿Que pasará si las mujeres dejamos de hacer todo aquello que nos han dicho que debemos hacer por amor? Como cuidar a los esposos y a las y los hijos, a las personas ancianas, enfermas o discapacitadas? ¿Que pasará si dejamos de hacer de comer y limpiar la casa a menos que se nos pague? ¿Que pasará si las mujeres nos ponemos de pie?
Qué pasará si decidimos gritar firmemente: YA BASTA de excusas.
Hoy que se acabó la Navidad, me resuena en el alma aquello de "Por sus obras les conoceréis". Así que podemos ya hacerles saber a los y las políticas que solo votaremos por aquellas personas que representen, respeten y cumplan con lo que la ciudadanía les exigimos.
¿Se podrá? ¿Cuántos hombres y mujeres se sumarán? Tal vez así, sumándonos evitaremos sumirnos, como dice Galeano. ¿Se podrá?