Esto de las Redes Sociales es fabuloso, yo creo que podemos aprovecharlas mejor. Hasta ahora parece que nos cuidamos unas a otras pero ¿y si logramos organizarnos mejor?
Es decir, no solo para cuidarnos y defendernos, no solo para reaccionar, sino para actuar en base a estrategias comunes.
Nos han hecho creer que es difícil organizarnos, porque ya no podemos saber con quién estamos tratando, puesto de forma simplista, nos dicen que no se sabe cuáles son los buenos y cuáles son los malos.
Para mi no es tan complicado, si recordamos el consejo del Jesús que caminó por Nazaret: "por sus obras les conoceréis"
Porque las buenas personas son aquellas que, desde mi entender, tienen una consciencia que les lleva a hacer cosas por el bien común, que usan su poder y el poder comunitario para superar problemas y generar desarrollo, para construir comunidades humanizadas, equitativas.
Dice mi amigo Rafael Manrique que la bondad y la maldad pertenecen al ámbito de las relaciones humanas. No son temas políticos, sino actitudes personales hacia las y los otros y por tanto hacia el mundo.
Así que podemos valorar la bondad o la maldad según las acciones de las personas, no en base a creencias o ideologías.
Entonces, ¿será buena una persona que teniendo poder esconde la cabeza o se queda cómodamente en su burbuja? ¿esa acción daña o favorece el desarrollo del bien común?
¿Como juzgar a un servidor público en su quehacer político? ¿como saber si protege o no al crimen organizado? Pues sencillamente por los resultados, por sus acciones.
Las redes sociales nos permiten innovar la forma de hacer la revolución, esa revolución legítima que queremos, que buscamos porque es nuestro derecho.
Yo propongo que sigamos construyendo ciudadanía. Propongo que pasemos de la indignación y la reacción a la defensa y a la acción concertada.
Las personas que si tenemos miedo y que ante el miedo nos echamos para adelante deberemos juntarnos y concertar acciones específicas. Y si, el miedo es una herramienta valiosa, que junto al coraje nos puede llevar a desterrar a aquellos pocos que quieren hacernos creer que no podemos.
La verdad yo si tengo miedo. Miedo de que sigamos manteniendo una clase política que trabaja para el crimen organizado o para intereses de gente codiciosa; miedo de heredar a mis hijos e hijas un país que siga construyéndose en base a mentiras; miedo a que cualquier tormenta pueda tumbarnos vialidades mal hechas por gente chambona y corrupta (porque dudo que tanta estupidez sea solo por ineptitud); miedo a que nuestras niñas y niños, mujeres y hombres sumidos en la pobreza no encuentren otra forma de vida más que trabajar para las organizaciones criminales.
Debemos mantener el paso, pues como dijo el poeta Bertolt Bercht: "Los hombres (y las mujeres*) que luchan un día son buenos (y buenas), los (y las) que luchan una semana son mejores, los (y las) que luchan toda una vida son indispensables".
NOTA: *las cursivas son mías, por esta necia necesidad de incluirnos a nosotras, las mujeres.
Es decir, no solo para cuidarnos y defendernos, no solo para reaccionar, sino para actuar en base a estrategias comunes.
Nos han hecho creer que es difícil organizarnos, porque ya no podemos saber con quién estamos tratando, puesto de forma simplista, nos dicen que no se sabe cuáles son los buenos y cuáles son los malos.
Para mi no es tan complicado, si recordamos el consejo del Jesús que caminó por Nazaret: "por sus obras les conoceréis"
Porque las buenas personas son aquellas que, desde mi entender, tienen una consciencia que les lleva a hacer cosas por el bien común, que usan su poder y el poder comunitario para superar problemas y generar desarrollo, para construir comunidades humanizadas, equitativas.
Dice mi amigo Rafael Manrique que la bondad y la maldad pertenecen al ámbito de las relaciones humanas. No son temas políticos, sino actitudes personales hacia las y los otros y por tanto hacia el mundo.
Así que podemos valorar la bondad o la maldad según las acciones de las personas, no en base a creencias o ideologías.
Entonces, ¿será buena una persona que teniendo poder esconde la cabeza o se queda cómodamente en su burbuja? ¿esa acción daña o favorece el desarrollo del bien común?
¿Como juzgar a un servidor público en su quehacer político? ¿como saber si protege o no al crimen organizado? Pues sencillamente por los resultados, por sus acciones.
Las redes sociales nos permiten innovar la forma de hacer la revolución, esa revolución legítima que queremos, que buscamos porque es nuestro derecho.
Yo propongo que sigamos construyendo ciudadanía. Propongo que pasemos de la indignación y la reacción a la defensa y a la acción concertada.
Las personas que si tenemos miedo y que ante el miedo nos echamos para adelante deberemos juntarnos y concertar acciones específicas. Y si, el miedo es una herramienta valiosa, que junto al coraje nos puede llevar a desterrar a aquellos pocos que quieren hacernos creer que no podemos.
La verdad yo si tengo miedo. Miedo de que sigamos manteniendo una clase política que trabaja para el crimen organizado o para intereses de gente codiciosa; miedo de heredar a mis hijos e hijas un país que siga construyéndose en base a mentiras; miedo a que cualquier tormenta pueda tumbarnos vialidades mal hechas por gente chambona y corrupta (porque dudo que tanta estupidez sea solo por ineptitud); miedo a que nuestras niñas y niños, mujeres y hombres sumidos en la pobreza no encuentren otra forma de vida más que trabajar para las organizaciones criminales.
Debemos mantener el paso, pues como dijo el poeta Bertolt Bercht: "Los hombres (y las mujeres*) que luchan un día son buenos (y buenas), los (y las) que luchan una semana son mejores, los (y las) que luchan toda una vida son indispensables".
NOTA: *las cursivas son mías, por esta necia necesidad de incluirnos a nosotras, las mujeres.
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