De un lado para otro. Así andan Diputad@s, Senador@s, servidor@s públicos del ejecutivo federal, estatales y municipales, policías, militares. Todos y todas tratando dicen, de mejorar las condiciones del País. Algunas personas se sienten entre la espada y la pared, yo les escucho y más bien me parece que están en una silla eléctrica, pero silla al fin.
De pasada, siguen defendiendo sus cotos de poder político - económico. Siguen tratando de mantenerse en el juego de las sillas. Golpeándose un@s a otr@s. No tienen mucho tiempo para atender las denuncias ciudadanas y mucho menos de hacerlo con una visión a largo plazo, porque lo urgente, "los bomberazos", les impiden hacerlo.
Much@s tal vez tienen, o han tenido alguna vez, bien puesta la meta en servir a su patria. Por mucho que lo intentan el sistema, la maquinaria, se l@s traga.
Y mientras tanto en una ciudad del sur, una chica de apenas 18 años fue asesinada por su novio, un hombre 12 años mayor que ella, de oficio mesero, pero que se la pasa rete bien, en antros vendiendo drogas. Ella, dice el Ministerio Público, se suicidó, con una cinta para el cabello, con un boleto de avión en la mano y la maleta en la puerta lista para huir. Sus padres la esperaban, ella les prometió que dejaría al hombre que amaba porque no podía soportar más los golpes. Un abogado se ofrece a ayudarla por 200,000.00 pesos, pensaba en vender su casa para pagarle, pero un agente del Ministerio Público le dijo que ni gaste su dinero, que ya el caso está resuelto como suicidio.
Y mientras tanto, una chica del centro del país, con su hijito de apenas unos meses, busca desesperada un refugio para esconderse del padre de su niño, pues ha jurado que la matará antes de permitir que ella lo deje. Ella lleva ya 18 horas corriendo de un lado a otro, pero no la pueden recibir porque es fin de semana, le dicen en el Centro de Atención a Víctimas que espera a que sea lunes. Una mujer que tiene un centro de refugio de una organización civil atiende en su celular el llamado de otra mujer que tiene a la chica escondida en su casa. Ella, en viernes en la noche organiza el rescate para evaluar y llevarla al centro de refugio.
Y mientras tanto, una abuela llora la muerte de su nietecito que murió por mala práctica médica. Su hija llegó al hospital, pero tardaron mucho en pasarla a la sala de expulsión (o de parto) y el bebito murió dentro de su madre. La hija está convaleciente del cuerpo y del alma, su bebé fue sepultado pero para "sacarlo del vientre" tardaron otras horas más que para ella fueron interminables. La lastimaron mucho para sacarle al bebé ya muerto: Sin anestesia pues al parecer no había, con forceps y geles, un medicamento en la vena para inducir contracciones.
Y yo con pesadillas, soñando que lloro de rabia y dolor en una reunión con funcionarios públicos que sonríen y dicen que pronto tratarán de impulsar la agenda para encontrar fondos para las mujeres y para los niños y las niñas. En sueño les grito, les digo que es indignante, que cómo se atreven a seguir simulando que todo está bien. Pero despierto, era un sueño. Yo no les grito, sigo intentando hablar y escucharles para tratar de comprender.
Y yo escucho que saben que la Secretaría de Hacienda tuvo un super hábit por más de 200 mil millones de pesos - 200,000,000,000.00 - pero la gente de otros partidos no quieren hacer mucho ruido al respecto, pues de esa cantidad seguro pueden negociar algo para sus partidos, para ellos, para sus cuentas de banco.
¿Por qué no ayudar al Presidente? pregunto a algunos expertos y expertas en política, y la respuesta es una metáfora: siempre es mejor estar arriba de un caballo flaco que abajo de un caballo gordo.
Dónde pise el caballo o a quién pise, qué cargas y responsabilidades traiga a cuestas o deje tiradas por no poder con la carga, ese es problema de él. El tiene que pagar el costo político para que luego pueda perder las siguientes elecciones.
La pastura la guardan para cuando el caballo sea de ellos, de ese partido que llegue al poder, una vez que el de ahora caiga en desgracia, junto con la gente más vulnerable, junto con las y los ciudadanos que siguen creyendo que estamos en crisis porque no hay dinero.
Entre planes federales y estatales, entre programas se les va el sexenio, entre buenas intenciones y discursos. Para la ciudadanía solo queda, como dice la abuela del niño asesinado por negligencia en un hospital, mantenerse trabajando para que la tristeza y el dolor no acaben con ella.