martes, 21 de septiembre de 2010

Las Mujeres en el Infierno

Fui a ver la Película "El Infierno" un poco por curiosidad ante las opiniones de amigos y amigas.

La verdad sea dicha, está bien hecha. A mi me pareció una representación algo tímida de la realidad que se vive en este México destruido por la violencia instalada estructuralmente.

Me llamó la atención la forma en que se presenta a las mujeres en la película.

Primero, a la madre del "Beni", una mujer anciana que en su juventud le da la bendición a su hijo, el mayor, para que se vaya a Estados Unidos de "mojado". Luego, al regreso del "Beni", la madre se alegra y le pega de golpes y lo surte con maldiciones. Primer momento de hilaridad para el público.

Esta mujer vive sola en medio de la nada entre triques y láminas viejas. Durante la cinta se hace patente que la mujer sabe y acepta las actividades ilícitas de sus hijos, el "Beni" y el difunto "Diablo". Se beneficia, por decirlo de alguna forma, al recibir cualquier dádiva de sus hijos mientras estén vivos o ella muera. Pero no se percibe que ella considere como posibilidad morir antes que sus hijos. Ella sabe que quienes trabajan en eso del narco mueren pronto. Las estadísticas nos confirman que la anciana mujer tiene razón.

Luego aparece la maravillosa Guadalupe, lindo nombre para la mujer explotada sexualmente en un barecillo de mala muerte por gente que trabaja para "Los Reyes" y que es la viuda de "El Diablo".

El Diablo, que también sucumbió a los encantos seductores de la señora Reyes, fue un hombre que ante la situación existente en el pueblo, se convierte en un implacable mercenario al servicio de quienes tienen el poder.

Guadalupe, mujer joven, guapa y nada tonta, sobrevive apenas en el infierno. La Lupe como muchas mujeres en México, debe encontrar las estrategias necesarias para sobrellevar los abusos y la esclavitud para proteger a su hijo, o al menos, para tratar de protegerle. Ni en la película ni en la vida real lo logran, pero sin duda deben intentar estar protegidas por el que parezca ser el más poderoso. Las mujeres, las hijas e hijos, no lo logran a menos que encuentren servicios reales para protegerse y huir del Infierno.

Pero como no los hay en cantidad y calidad necesaria, pues la realidad es que casi todos y todas acaban metidos en eso de respirar, odiar, matar, coger, beber, drogarse y morir. Algunos logran llegar a tener tiempo para reproducirse, pero no para criar a su hijo o hija. Cada día son más jóvenes los muertos a manos de sicarios o policías y militares. Son niños, me dijo un teniente, son niños que tal vez creyeron estar en una peli de estas, como "El Diablito".

Y mientras matan a Guadalupe, la mujer del "Cochiloco" (hombre simpático que logra hacer reir al público constantemente) calla y sirve de cuidadora de sus hijos e hijas, embarazada el 5o hijo, el Beni Jr.,

La mujer del Cochiloco, no habla, solo escucha, observa y obedece, no se la ve llorar en el entierro de su hijo y su esposo. Ella también representa a tantas mujeres silenciadas por el miedo mientras viven en El Infierno.

Son entrenadas desde pequeñas para vivir a la sombra de un hombre poderoso (nacro/sicario armado, político protegido por el narco o por Los Reyes), o son violadas, vendidas y explotadas por el crimen organizado, o todo junto. Y así es para muchas. Luego son llamadas prostitutas y solo pueden sobrevivir trabajando con su cuerpo para darle dinero y placer a otros.

Si tu piensas que es exageración, puedo casi asegurar que si relato las historias que he escuchado ni Luis Estrada querría hacerlas película: es que si es exagerado lo que les hacen.

Y para terminar, está la maravillosa y elegante señora Reyes. Beneficiaria de las ganacias de su esposo, madre sobreprotectora, matriarca que domina y humilla a su hombre, es infiel y ambiciosa.

Ella tampoco se salva de sufir en El Infierno, pero ella busca y promueve la venganza, siempre. Ella no conoce el perdón, no conoce la compasión ni está interesada en sentirla, la presentan como la más cruel de la familia de Los Reyes.

Las señoras Reyes viven en su mundo, pudiéramos creer que no están enteradas de las actividades de sus esposos, pero a estas alturas, yo no metería la mano al fuego por ninguna. Los beneficios son muchos y tienen mucho que perder como para arriesgase a eso, a perder los beneficios del Poder.

Así, en la cinta pasan casi desapercibidas, mientras que en la realidad ni son mencionadas o contabilizadas como ese grupo de víctimas directas e indirectas de la violencia estructural contra las mujeres y de la guerra civil que sufrimos mientras hacemos películas de ella.

Cientos de mujeres están presas en este Infierno sin capacidad ni oportunidades para cambiar eso que viven que no es su vida, porque les han robado la existencia. Y sus hijos e hijas, aprenden, desarrollan mejores estrategias para adaptarse y sobrevivir.

¿Alguien todavía no entiende por qué cada vez las ejecuciones son mas violentas? ¿Alguien todavía no comprende por qué no sirven los "programas" desarrollados en ciudades en guerra?

¿Quién puede esperar que la situación se mejore magicamente?

Con más de la mitad de la población acumulando dolor, frustración y rabia mientras sobreviven en la pobreza; con más del 70% de las mujeres sufriendo alguna forma de violencia; con la impunidad como norma; con las instituciones públicas dando palos de ciego; con las mafias controlando casi toda actividad política, económica y social: ¿quien pretende hacernos creer que la vida en México puede ser pacífica y democrática en pocos meses?

Para salir del Infierno tendremos que hacer la penitencia: aceptar los errores, aprender de ellos, pagar las consecuencias y cambiar estas normas sociales, políticas y económicas que nos han llevado a construir una sociedad tan inequitativa y tan injusta.